Es increíble como huele el universo
una pena que quede lejos de los sueños
mundanos, corrientes, sobrios de la gente
no quieran ni alcanzar la primera estrella
Sólo almas ebrias y errantes de oro que no reluce
que no andan perdidas, sólo vagan
por las esferas más alejadas del raciocino
se aventuran más allá de las mismas
y pueden comprobar cómo el universo
siempre en construcción y destrucción
huele a vida, huele a muerte
huele a amor y a mala suerte
Una mezcla de locura, una pizca de mala ostia
un montón de papeles en objetos perdidos
dos tornillos en el borde y tú,
tú buscando lo que te falta para oler el universo
Es muy sencillo, solo dime
si quieres olerlo conmigo
o si quieres olerlo contra mí, cara contra cara
pecho contra pecho, desnudos, con sudor frío
mirándonos a los ojos y contemplando el infinito.

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