Porque sí creo y siempre creeré en los cuentos de hadas.
¿Qué es soñar sino tener la esperanza de la felicidad en el mundo?
Mi cuento de hadas está lleno de alas quemadas y de ostias contra el suelo, de aterrizajes forzosos y remontadas de vuelo. De poesía y de sentimientos. De viajes, de sueños.
Mis botas están rotas, y de cada camino tienen una historia. Pero tras el descanso, las he remendado y es tiempo ya de continuar la marcha. Las aventuras esperan. Gandalf no espera en mi puerta. No necesito a Gandalf.
Estoy convencido de que voy a conocer a alguien.
