Sudando versos de tinta
y hablando de la cara oculta de la luna
nos encontrarían los gatos trasnochadores
en una noche como esta, en cualquier vereda.
Lamerían nuestras heridas hasta sanarlas
nos escucharían ronronear y jadear
hasta quedar dormidos entre sábanas
del color de la noche y de tu pelo
No me hables ni vendas la luna
la conozco bien, suelo vivir en ella
disfruto desde allí en las alturas
a la que quiero invitarte cualquier día.

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