Creo que hacía tanto tiempo que no disfrutaba una noche tanto como esta.
Marchas nocturnas, balizas, carreras por montaña, comunicarse por walkies o por silbidos. Mapas. Perderse por los caminos. Equivocarse. Un coche militar, casi un tanque. Ejército y furgones. Y yo en medio reivindicando la no violencia (¡¡¡con un par!!!).
Disfrutar. Para luego tras 60 horas de pateo y esfuerzo físico morir en mi cama. Juro que es la peor resaca de mi vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario